Venus Vitrix


Aureia, ilusión; y Venus

de su herida nacen todas

todos nacen de su herida

eligen el mismo quicio

el origen fue abisal

secreto, contada imagen

que atesora lo imposible.


Móvil de tiempo es la fé

el oleaje de las nubes se parte.


Si no fueras bella, Venus

luz crepuscular tus ojos

si no fueras osadía

serías tú el reflejo.


—No existe ella, ni Luna—

la voz enarca el oído.


Somos exilio de vientre

semilla que mira al cielo.


—¿Habita contigo tu Amada, Señor? —

ceñidas nubes responden

cimbra el esqueleto y callo.


No preguntaré, Aureia

me cercioran tus raíces

los muros, sólo del hombre

detrás montañas y valle.


Caen frutos del árbol

permanecen a la orilla.

No es más inventor de cielos, el Cielo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Vasto y lejos.
OTREDAD.