de su herida nacen todas
todos nacen de su herida
eligen el mismo quicio
el origen fue abisal
secreto, contada imagen
que atesora lo imposible.
Móvil de tiempo es la fé
el oleaje de las nubes se parte.
Si no fueras bella, Venus
luz crepuscular tus ojos
si no fueras osadía
serías tú el reflejo.
—No existe ella, ni Luna—
la voz enarca el oído.
Somos exilio de vientre
semilla que mira al cielo.
—¿Habita contigo tu Amada, Señor? —
ceñidas nubes responden
cimbra el esqueleto y callo.
No preguntaré, Aureia
me cercioran tus raíces
los muros, sólo del hombre
detrás montañas y valle.
Caen frutos del árbol
permanecen a la orilla.
No es más inventor de cielos, el Cielo.

1 comentario:
Vasto y lejos.
OTREDAD.
Publicar un comentario