Aureia toma mis brazos
tantos son ojos del mundo
metáforas pertinentes
que dieron voz a los mimos
un lenguaje inspiró al otro
nombradas las intenciones.
El actor aprendió a fingir
el llanto que fuera ajeno
lágrima escrita dibujada rostro.
El aplauso fue rotundo
los inventó otros la sonrisa
ni hombres ni personajes.
Ella —temblorosa niña—
corre tras piernas del teatro
se esconde en los camerinos
mira el rostro desmanchado
que le responde en espejo
— ¿quién es?—, sigilosa puerta responde.
¿Sabes de esa niña Aureia
que jugaba entre telones
sabía de los secretos
vio trasformada la magia
telas antifaz y gesto?
supe de ella hace tiempo.
Árbol de resina roja
gotas nacientes —escuchen—
me enseñó la lógica de lo irreal.

5 comentarios:
Bellísima espiral de onírica incertidumbre, escenarios reemplazando la realidad, solemne fuga a lo incierto. Nada más acogedor y protector que lo incierto, allí, cambiar no daña, dudar no azota, se es una perdida emancipada, el goce del exquisito titubeo.
cundo camino por las calles no miro, en realidad ni siquiera escucho, aveses creo que no soy yo ni es nadie, ese es el mundo verdadero?? o yo soy el que esta equivocado?? gracias por darme la razon..
"Sigilosa puerta responde." Maravillosas figuras retóricas, me gusta, me gusta demasiado, me gusta peligrosamente.
Un abrazo.
Gracias... Saludos
Iyari: La incertidumbre es maga de su azar...
Isra: A veces me levanto, y me pregunto porqué nunca puedo saber, en que momento empiezo a soñar..., sé cuando me despierto al día..., y el sol me constanta que su caida del día anerior tras de los edificios no fue mortal...
Anuar: ¿Porqué peligrosamente?
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